Bioética Especial
Dr. Carlos Lara Roche
1. El inicio de la Vida Humana.
La Embriología humana es el campo de las ciencias biológicas cuyo objeto de estudio es justamente el Embrión Humano, esto nos ha permitido conocer más íntimamente el desarrollo de un ser humano desde sus primeras horas de existencia.
La vida de todo ser humano comienza en el momento mismo de la fecundación, o sea, desde el preciso momento en que un espermatozoide se introduce y fecunda un óvulo u oocito. Es un hecho científico incontrovertible e incuestionable. La primera célula del cuerpo humano, el cigoto o embrión humano, viene a la existencia en ese momento concreto.
Esta ha sido una verdad aprendida y enseñada desde la más remota antigüedad; pero ahora en este tiempo curiosamente se pone en tela de juicio, el momento del inicio de una vida de un ser humano.
Los textos actuales de Biología humana y Embriología, son tajantes en asegurar que el comienzo de un ser humano, es en el momento de la fecundación o concepción. Es pues la ciencia biológica actual y la de siempre, la que responde a la pregunta ¿cuando comienza la vida de un ser humano?
El cigoto o embrión es un ser humano desde su concepción, con un programa activado para llegar a constituirse en un organismo adulto.
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El fin justifica los medios. El retorno de la tiranía
Escrito por Gilberto Gamboa Bernal
viernes, 24 de abril de 2009
¿Ha cambiado el viejo paradigma? ¿El fin justifica o no los medios?
El avance científico no deja de sorprender y los sueños en el terreno de la biotecnología cada vez se están realizando más aceleradamente. La misma sociedad se ha encargado muchas veces de empujar a los científicos a resolver problemas antiguos, nuevos, e incluso supuestos o inexistentes –para el caso da casi igual–. Los avances que se incluyen en las grandes obras de ciencia ficción, cada vez con mayor celeridad dejan de ser tales, pues entran en obsolescencia o se constituyen en temores anticipatorios de tecnoutopías cada vez más próximas, con sus correspondientes tiránicos paradigmas (1). Seguir Leyendo Entrada »»»
Escuela de Medicina. Universidad Panamericana
Sedación terminal, eutanasia y bioética
Dra. Ma. de la Luz Casas Martínez.
Resumen
Se ha observado que ante el debate mundial suscitado por el caso Terry Schiavo a cerca de la eticidad y licitud de la interrupción de medidas de soporte vital en pacientes irrecuperables, se han vuelto a mencionar temas relacionados con la eutanasia. Entre estos temas se encuentra el de la utilización de la sedación en cuidados paliativos, y si esta medida podría considerarse como eutanasia pasiva. Se sabe que en Cuidados Paliativos, la administración de fármacos sedantes, per se, no supone un problema ético cuando se han prescrito bajo las indicaciones correctas y con el consentimiento del paciente. El objetivo del presente artículo fue aclarar algunos aspectos sobre este tema y su posible aplicación ética en los cuidados paliativos. Se eligió el método del análisis bioético dentro de la corriente humanista. Se concluyó presentando las condiciones puntuales en que la utilización de sedación terminal es éticamente aceptable.
Palabras clave: Cuidados paliativos, sedación, eutanasia, bioética.
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Los límites de la conciencia a la acción del médico
Escrito por Rafael del Río Villegas
Martes, 08 enero 2008
Resumen:
El planteamiento de la reflexión ética de los últimos tres siglos ha dado una interpretación excesivamente racionalista de la conciencia, como consecuencia de un formalismo en el juicio de las acciones, que pierde la perspectiva más relevante, la de la persona que actúa. La experiencia moral del médico proporciona una luz inestimable en la compresión de los bienes relevantes en juego que posibilita la realización de acciones excelentes orientadas a buscar la salud de sus pacientes y que puede concebirse, desde la perspectiva del médico, como un itinerario personal que le lleva a una vida lograda. La elección de estos actos está motivada por la inclinación hacia una persona que busca ayuda, en la dinámica de reciprocidad propia de la alianza terapéutica. En la búsqueda de los bienes que promuevan verdaderamente a la persona, nos guía el reconocimiento de la existencia de las “acciones siempre malas”, a las que corresponde el deber de la objeción de conciencia.
Vida humana individual y vida humana personal
Gonzalo Miranda
Viernes, 01 de diciembre de 2006
1. Introducción
Cuando explico a los alumnos de medicina o enfermería que según algunos autores hay seres humanos que no son personas, y que puede haber personas que no son seres humanos (incluyendo animales o incluso, hipotéticamente máquinas,) se rebelan y no entienden. Tengo que pedirles calma y apertura de mente para que logren entender la posición de esos autores, de modo que luego podamos realizar una crítica serena y rigurosa al mismo tiempo.
Efectivamente, se trata de una percepción espontánea y hasta ahora casi universal: todo individuo humano es persona. Por ello, por ejemplo, si nos dicen que en una ciudad hay 800.000 habitantes, pensamos inmediatamente que se trata de 800.000 personas (normalmente entre los habitantes no contamos los perros y los gatos), y no se nos pasa por la cabeza la idea de que entre los 800.000 seres humanos presentes en la ciudad pueda haber solamente unas 799.000 personas, calculando quizás que se encuentren allí unos 100 individuos no personas (pacientes en coma, recién nacidos prematuros y con graves patologías, minusválidos mentales graves, etc.).
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“El problema del relativismo moral contemporáneo”
Autor: Adolfo J. Castañeda
El relativismo consiste en la postura que dice que la verdad de todo conocimiento o principio moral depende de las opiniones o circunstancias de las personas
El problema del relativismo moral contemporáneo
Introducción
El relativismo consiste en la postura que dice que la verdad de todo conocimiento o principio moral depende de las opiniones o circunstancias de las personas. Como las opiniones y las circunstancias son cambiantes, ningún conocimiento o principio moral, según esta postura, es objetivo o universal. Es decir, el relativismo postula que ningún conocimiento o principio moral es verdadero independientemente de las opiniones de las personas o de sus circunstancias, ni tampoco, por esa misma razón, es válido para todos en todo tiempo y lugar. En realidad, el relativismo, en cuanto al conocimiento de la realidad en general, deviene en agnosticismo (la negación, o la puesta en duda, de la capacidad del ser humano de conocer la verdad objetiva); y, en cuanto al conocimiento de lo moral, en individualismo o subjetivismo.
Aquí nos vamos a limitar a analizar un poco el relativismo moral. Dejaremos de lado el relativismo filosófico y el relativismo religioso.
LA UNIVERSIDAD PARA UN NUEVO HUMANISMO
Dr. Carlos Lara Roche
“Todo buen médico debe ser también filósofo”
Galeno
Actualmente en los ambientes universitarios se aprecia un renovado interés por volver a las ciencias del saber y darles el valor que tienen en la formación integral de los futuros, profesionales de las distintas carreras que se ofrecen en estos centros de estudios; sobre todo en las escuelas de medicina y enfermería.
Dicho interés obedece al cientifismo reinante en esta época sumada a la llamada tecnocracia, o sea, a ese poder dominante de la tecnología sobre lo que es el ser humano en su esencia y a la manipulación sobre la vida humana, llevándole a unos niveles de deshumanización alarmante.
Si bien es cierto que los avances en la biotecnología han contribuido a la mejora de la calidad de vida, sin embargo a la par de estas bondades, el abuso de esta tecnología han convertido en cenizas a ciudades enteras, bosques verdes en desiertos inhóspitos y aires puros en nieblas irrespirables. Y esta es la preocupación de los profesores universitarios, que observan que la educación orientada únicamente a la capacitación técnica y profesional, priva a los jóvenes estudiantes de que se formulen las eternas interrogantes a las que se enfrenta el hombre de todos los tiempos. ¿Quién es el hombre? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué es la dignidad el ser humano?
Cuando los conflictos de conciencia se plantean por el buen hacer profesional
Objeción de ciencia en la práctica médica
Aceprensa. Firmado por Natalia López Moratalla
Fecha: 23 Julio 2008
Cuando unas normas jurídicas pretenden obligar al profesional sanitario a realizar una determinada intervención (aborto, asistir a un suicidio, diagnóstico prenatal con fines eugenésicos…), se apela en muchos casos a la objeción de conciencia. Pero antes de plantear la regulación de este derecho, hay que preguntarse si no existe frente a estas normas conflictivas una “objeción de ciencia”, basada en estrictos criterios médicos.
La idea de que el profesional sanitario tiene problemas para hacer valer su objeción de conciencia está tomando cuerpo y se habla de la urgencia de llevar a cabo una regulación de este derecho.
Ante normas jurídicas que obliguen a prestar una determinada asistencia que su conciencia rechaza, el profesional se encuentra ante un grave conflicto interior: o se somete a la norma jurídica, o bien a la norma ética que invoca su propia conciencia.
El conflicto se agrava si ocupa un puesto de trabajo cuyo perfil supone realizar intervenciones que el profesional rechaza. Más aún, su postura puede llevarle a ser discriminado, si lo que pretende el objetor es acceder a un puesto, en concurso público o privado, que incluya de algún modo tales prestaciones.
El derecho expreso a la objeción de conciencia del profesional de la salud ha sido declarado solamente por el Tribunal Constitucional español a propósito de la despenalización del aborto en los tres supuestos concretos que marca la ley. Hoy, sin poner en tela de juicio el derecho a la objeción de conciencia por convicciones, se pretende juzgar al objetor. Se trata de validar los motivos, y de “apartar” a los profesionales sanitarios que aleguen conflicto interior ante alguna de las actuaciones que impongan las leyes que se dicten en este ámbito.
La Filosofía Personalista
1. LA FILOSOFÍA PERSONALISTA
Juan Manuel Burgos Velasco
El objetivo de estas reflexiones es esbozar de modo muy somero algunas características fundamentales de la bioética personalista. Para ello comenzaré describiendo los rasgos de la filosofía personalista que surge en la Europa de entreguerras con el objetivo de ofrecer una alternativa al individualismo y al colectivismo(1). Frente al primero, que exalta a un individuo meramente autónomo, remarca el deber de la solidaridad del hombre con sus semejantes y con la sociedad; y frente al segundo, que supedita la persona a valores abstractos como la raza o la revolución, remarca el valor absoluto de cada persona concreta e individual. A Mounier (1905-1950) se le considera con razón el fundador de la filosofía personalista pues definió sus contenidos principales y generó el movimiento cultural que posteriormente se transformó en escuela filosófica(2). El personalismo de Mounier tiene, de todos modos, unos rasgos específicos y a la escuela que los sigue de cerca se le denomina personalismo comunitario. El personalismo incluye, además de esta línea, a un importantísimo conjunto de filósofos que han acumulado un legado cultural de enorme riqueza. Algunos de los filósofos más representativos que conforman la nómina personalista son: Martin Buber, Maritain, Nédoncelle, Pareyson, Edith Stein, Emmanuel Lévinas, Karol Wojtyla, Romano Guardini, Gabriel Marcel, Julián Marías, Ricoeur, Xavier Zubiri y Dietrich Von Hildebrand(3).
Concepto de Bioética y corrientes actuales
Elena Postigo Solana
Miércoles, 08 de noviembre de 2006 …
INDICE
- Concepto de bioética: definición, método y partes
- Fundamentación antropológica y ética en bioética
- Corrientes en bioética
- Bibliografía

