Ante la imposición de un Reglamento para la aplicación de la ley de Acceso a la Planificación Familiar en Guatemala, consideramos de interés para la región Centroamericana el continuar dando a conocer las opiniones al respecto de la llamada Salud Reproductiva y sus fracasos en todo el mundo, ya que sus propósitos son siempre la administración de anticonceptivos a nivel oficial y la dispensa de condones a menores de edad y adolescentes, además de la desinformación acerca del verdadero sentido de la sexualidad humana y los aspectos éticos de la misma ,y con la cantaleta de disminuir los embarazos no deseados en las adolescentes y evitar las enfermedades de transmisión sexual, con la conclusión final de autorizar el aborto en nuestras legislaciones
Como es sabido por todos, son las grandes corporaciones transnacionales las que planean y dirigen todo este tipo de políticas de salud mundial: ONU, UNESCO UNICEF, FNUAP, OMS, OPS, IPPF, y un largo etc. Quienes bajo el signo de ideologías y políticas antinatalistas quieren imponerlas en todo el mundo con la anuencia pasiva de nuestros gobiernos aceptando leyes anticonstitucionales como la presente.
Esperamos que sea de su interés.
Editorial Tomado del Boletín de la Asociación Familia Hoy Noviembre 2009
Por qué fracasan los planes de educación sexual
“Teníamos preparado un plan para realizar abortos y lo llamamos ‘Plan de educación sexual’. Se trataba de acabar con su inocencia, separarlos de sus padres y sus valores y convertirnos en sus asesores en sexo”, dice una de las entrevistadas en el documental Blood Money (bloodmoneyfilm.com) que se está produciendo en Hollywood. Este documental devela la estrategia de Planned Parenthood para incrementar el número de abortos en todo el mundo y con ello incrementar sus beneficios.
Son varios los países de Latinoamérica en los que la llamada “educación sexual” es ahora parte obligada del plan de estudios de niños y adolescentes. La justificación que dan los promotores de estos programas es con ellos se disminuirá el creciente número de embarazos de adolescentes, las muertes relacionadas con el aborto y las enfermedades de transmisión sexual. Con el mismo argumento promueven el uso de anticonceptivos, sobre todo entre los jóvenes de estratos socioeconómicos bajos.
Hasta la fecha, sin embargo, no hay evidencia que pruebe que las tasas de aborto o de difusión de enfermedades de transmisión sexual hayan bajado como consecuencia de tales programas.
“Cuando hace un cuarto de siglo comenzaron los primeros programas de educación sexual en Inglaterra —escribe Claudia Salas, de Mujer Nueva—, la preocupación de quienes los promovieron era la misma de sus actuales impulsores en Chile: disminuir el alto índice de embarazos en adolescentes y evitar el aumento de las enfermedades de transmisión sexual. Los resultados actuales en Inglaterra son desalentadores: 90 mil menores de 19 años quedan embarazadas cada año, de las cuales cerca de 7,700 son menores de 16 años. Además la edad de iniciación a la vida sexual se ha reducido: hoy una de cada cuatro chicas menores de 16 años ya mantiene relaciones sexuales y entre los chicos la proporción es uno de cada tres.”
Tampoco se ha logrado avanzar en el combate contra el SIDA: “El editorial de la prestigiosa revista científica The Lancet del 30 de mayo de 2009 sostiene que Gran Bretaña “no tiene una estrategia creíble para el diagnóstico y el cuidado de las personas que viven con HIV, pero no están conscientes de ello”, y considera que esto es “una falla enorme”, que necesita una respuesta “urgente”. El mismo editorial da la cifra de 77,000 personas infectadas, conscientes de su infección, más una cifra probable de 21,000 personas que son portadoras del virus HIV. Agrega, además, que la cantidad de infecciones, tanto heterosexuales como homosexuales, no ha hecho más que incrementar desde 2003. A pesar de estos “aterradores” datos, “no one is listening“. Resulta paradójico que esto esté sucediendo en uno de los países que más se preocupa por la difusión y el uso del preservativo.”
¿Por qué no es eficaz la educación sexual en las escuelas y la distribución de anticonceptivos para luchar contra el aborto y el SIDA? Sencillamente, porque ese tipo de información trata la sexualidad humana desde un punto de vista biológico, desligada del amor, y con un enfoque hedonista. El mensaje pareciera ser: “tienes derecho a disfrutar del placer que puede darte el sexo, pero debes tomar precauciones para no enfermarte o para no traer hijos al mundo”. Se olvida —o no se entiende— que la sexualidad “se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y la de la mujer” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2337)

